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Informe de Riesgos Globales 2023 del Foro Económico Mundial: la crisis del coste de la vida y los riesgos medio ambientales son las principales amenazas

Como cada año, previamente a la celebración de su encuentro anual en la ciudad suiza de Davos, El World Economic Forum acaba de publicar el Global Risk Report 2023, en donde identifica los principales riesgos globales en el corto y largo plazo.

Tiempo de lectura: 6 minutos

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Informe de Riesgos Globales 2023 del Foro Económico Mundial: la crisis del coste de la vida y los riesgos medio ambientales son las principales amenazas

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El informe que está basado en las respuestas dadas por los líderes de opinión encuestados, pertenecientes al ámbito empresarial, académico, social y otros ámbitos, en la última Encuesta de Percepción de Riesgos Globales (GRPS, por sus siglas en ingles).

Introducción: una serie riesgos están convergiendo para dar forma a una década incierta y turbulenta que está por venir.


Los primeros años de esta década han anunciado un período particularmente disruptivo en la historia humana. La vuelta a una “nueva normalidad” tras el COVID-19 fue interrumpida por el inicio de la guerra en Ucrania, dando paso a una nueva serie de crisis de alimentos y energía.

En este comienzo de 2023, el mundo se enfrenta al retorno de "antiguos" riesgos: la inflación, el coste de la vida, las guerras comerciales, las salidas de capital de mercados emergentes, los disturbios sociales generalizados, el enfrentamiento geopolítico, y la sombra de la guerra nuclear.

Estos riesgos están siendo amplificados por nuevas evoluciones en el panorama de riesgos globales, incluidos unos insostenibles niveles de deuda, una nueva era de bajo crecimiento, de bajada de la inversión y desglobalización, con una disminución del desarrollo después de décadas de progreso, y la creciente presión por las ambiciones de contención del cambio climático en una ventana, cada vez más pequeña, para la transición a un mundo con 1.5°C de más temperatura media respecto a los niveles   preindustriales.

 

Riesgos globales clasificados por severidad a corto (2 años) y largo plazo (10 años):

Conclusiones clave del informe de Riesgos Globales 2023

Estas son las principales conclusiones del Informe:

1. El coste de vida domina los riesgos en los próximos dos años, mientras el fracaso de la acción climática domina la próxima década

La próxima década se caracterizará por crisis ambientales y sociales, impulsadas por tendencias geopolíticas y económicas subyacentes.

La “crisis del coste de la vida” aparece como el riesgo más grave en los próximos dos años, alcanzando expresión máxima en el corto plazo.

La pérdida de biodiversidad y el colapso de ecosistemas es visto como uno de los riesgos globales de más rápido deterioro de los países durante la próxima década. Entre los diez principales riesgos en los próximos 10 años figuran los seis riesgos medio ambientales.

2. Termina una era económica. La próxima traerá más riesgos de estancamiento, divergencia y angustia

Las secuelas económicas del COVID-19 y la guerra en Ucrania han dado paso a una elevada inflación, una rápida normalización de las políticas monetarias y el comienzo de una era de bajo crecimiento y baja inversión.

Los gobiernos y los bancos centrales podrían enfrentarse a presiones inflacionarias en los próximos dos años, más aun teniendo en cuenta la posibilidad de que la guerra en Ucrania sea prolongada, así como que continuos cuellos de botella por una persistencia de Covid19 y la guerra económica estimulan el desacoplamiento de las cadenas de suministro.

Una mala calibración entre políticas monetarias y fiscales aumentarán la probabilidad de los shocks de liquidez, lo que indicaría una mayor prolongación en el tiempo de la recesión económica y el sobreendeudamiento a nivel mundial.

La continuación de la inflación impulsada por la oferta podría llevar a la estanflación, cuyas consecuencias socioeconómicas podría ser grave, dado su interacción con niveles históricamente altos de deuda pública. La fragmentación económica global, las tensiones geopolíticas y una recuperación más inestable podrían contribuir a sobreendeudamiento generalizado en los próximos 10 años.

Incluso si algunas economías experimentan un aterrizaje económico más suave de lo esperado, el final de la era de los bajos tipos de interés tendrá implicaciones significativas para gobiernos, empresas e individuos.

Los efectos colaterales los sentirán más agudamente los estratos más vulnerables de la sociedad, contribuyendo al aumento de la pobreza, la violencia y las protestas, la inestabilidad política e incluso colapso estatal. También afectará a los hogares de ingresos medios, provocando descontento, polarización política y llamamientos a una mayor protección social en países de todo el mundo. 

Los gobiernos seguirán enfrentándose a un peligroso acto de equilibrio entre la protección de una amplia franja de sus ciudadanos de una prolongada crisis de coste de vida y cumplir con los costes de la deuda, con un problema cada vez más urgente de la necesidad de transición hacia nuevos sistemas de energía, y una menor estabilidad en el entorno geopolítico.


 La nueva consecuencia puede ser una creciente divergencia entre países ricos y pobres, y los primeros retrocesos en décadas en el desarrollo humano.

3. La fragmentación geopolítica impulsará la guerra geoeconómica, y aumentará el riesgo de conflictos multi-territoriales

La guerra económica se está convirtiendo en la norma, con crecientes enfrentamientos entre las potencias globales. Las políticas económicas se utilizarán defensivamente, para construir autosuficiencia y soberanía, pero también se desplegarán cada vez más ofensivamente para limitar el ascenso de otros de otros paises.

El uso intensivo de armas geoeconómicas resaltará las vulnerabilidades de seguridad que plantean los intercambios comerciales, financieros y tecnológicos, y la interdependencia entre economías globalmente integradas, arriesgándose a un ciclo creciente de desconfianza y desacoplamiento. A medida que la geopolítica triunfe sobre la economía, se vuelve más probable un aumento a largo plazo de la producción ineficiente y de los precios.

También plantean una preocupación creciente puntos de acceso geográficos que son fundamentales para el funcionamiento eficaz de la sistema financiero y económico mundial, en particular en Asia-Pacífico.

La GRPS prevé que los enfrentamientos interestatales sigan siendo, en gran medida, de naturaleza económica durante los próximos 10 años. Sin embargo, el reciente repunte en gasto militar y la proliferación de nuevas tecnologías podría impulsar una carrera armamentista mundial en tecnologías emergentes. El panorama de riesgos globales a más largo plazo podría ser definido por conflictos “multidominio” (múltiples territorios) y guerra asimétrica, con un despliegue dirigido de nuevas tecnologías de armamento en una escala potencialmente más destructiva de lo visto en las últimas décadas.

4. La tecnología recrudecerá las desigualdades, mientras que los riesgos de ciberseguridad seguirán siendo una preocupación constante

El sector tecnológico estará entre los objetivos centrales de las políticas industriales, y de una mayor intervención del estado.

El ritmo de investigación y el desarrollo de tecnologías emergentes continuará durante la próxima década, produciendo avances en Inteligencia artificial, computación cuántica y biotecnología, entre otras. Para los países que puedan permitírselo, estas tecnologías proporcionarán soluciones parciales a una serie de problemas emergentes, desde hacer frente a nuevas amenazas para la salud y crisis en la capacidad de atención médica hasta incrementar la seguridad alimentaria y mitigación climática.

En todas las economías, estas tecnologías también conllevan riesgos, como la ampliación de la desinformación y la rápida rotación de trabajadores en trabajos cualificados y no cualificados

Sin embargo, este rápido desarrollo y despliegue de las nuevas tecnologías, plantea su propio conjunto de riesgos. Junto con un aumento en los delitos cibernéticos, los intentos de interrumpir las tecnologías críticas serán más habituales, con ataques contra la agricultura y el agua, los sistemas financieros, la seguridad pública, el transporte, la energía, así como los usos domésticos, aéreos y submarinos de infraestructura de comunicaciones.

Los riesgos tecnológicos no se limitan únicamente a la actuación de actores deshonestos. La sofisticación del análisis de conjuntos de datos más grandes, permitirá el mal uso de información personal a través de legítimos mecanismos que debilitan la soberanía digital de cada persona y el derecho a la privacidad, incluso en lugares bien regulados, regímenes democráticos.

5. Mitigación climática y clima

Los riesgos climáticos y medioambientales son el foco central de las percepciones de los riesgos globales durante la próxima década, y son los riesgos para los que se nos ve menos preparados.


La falta de un progreso profundo y concertado en objetivos climáticos
ha puesto de manifiesto la divergencia entre lo que es científicamente necesario para lograr el objetivo de cero emisiones netas y lo que es políticamente factible.

Las demandas crecientes de recursos del sector público y privado para afrontar las crisis del corto plazo, reducirán la velocidad, los esfuerzos y la escala de la mitigación en los próximos dos años, junto con un insuficiente progreso hacia el apoyo necesario para la adaptación para aquellas comunidades y países cada vez más afectados por los impactos del cambio climático.

Dado que las crisis actuales desvían recursos en detrimento de los riesgos que surgen a medio y largo plazo, las cargas en los ecosistemas naturales crecerán y decaerá la salud del planeta, dado su infravalorado papel en la economía mundial.


La pérdida de la naturaleza y el cambio climático están intrínsecamente interrelacionados: un fracaso en una esfera caerá en cascada en el otro.

Sin cambios significativos en las políticas y en la inversión, los impactos del cambio climático, la pérdida de biodiversidad, la seguridad alimentaria y el consumo de recursos naturales se acelerarán y llevarán al colapso del ecosistema, amenazando el suministro de alimentos y medios de vida en las economías vulnerables al clima, amplificando los impactos de los desastres naturales, y limitará aún más avances en la mitigación del cambio climático.


6. La crisis de los alimentos, combustibles y costes exacerbará las vulnerabilidades sociales, mientras la reducción de las inversiones en el desarrollo humano erosiona la futura resiliencia

Las distintas crisis agravadas están ampliando su impacto en las sociedades, afectando los medios de subsistencia de una población mucho más amplia y desestabilizando más economías del mundo, especialmente las comunidades históricamente vulnerables.

Se está sintiendo ya una crisis global del coste de vida, sobre la base de los riesgos más severos que se espera que impacten en 2023, entre ellos, la “crisis de suministro de energía”, la “inflación creciente” y la “crisis de suministro de alimentos”. Muchos países de bajos ingresos se enfrentan a múltiples crisis: deuda, cambio climático y seguridad alimentaria.

Se corre el riesgo de convertir la actual crisis del coste de vida en una crisis humanitaria más amplia, en los próximos dos años, en muchos paises dependientes de las importaciones. Pero malestar social asociado y la inestabilidad política no se limitará a los mercados emergentes, también a los de ingresos medios.  La creciente frustración de los ciudadanos por las pérdidas en el desarrollo humano y la disminución de la movilidad social, junto con una brecha cada vez mayor en los valores y la igualdad, plantean un desafío existencial a los Gobiernos y legisladores alrededor del mundo.

La elección de líderes menos moderados, así como la polarización política en las superpotencias, también puede reducir en los próximos dos años el espacio para la resolución colectiva de problemas.


Con una crisis en la financiación del sector público y las preocupaciones sobre la seguridad, nuestra capacidad para absorber el próximo el shock global se está reduciendo. Durante los próximos 10 años, menos países tendrán el margen fiscal para invertir en su crecimiento futuro, tecnologías verdes, educación, sistemas de atención y salud.


7. Como la volatilidad en múltiples dominios crece en paralelo, el riesgo de policrisis se acelera

El término “policrisis” hace referencia al estado de crisis permanente en que vive el planeta. Shocks simultáneos, riesgos profundamente interconectados y la reducción de la resiliencia están dando lugar al riesgo de policrisis: aquel donde interactúan crisis dispares, que el impacto global supera con creces la suma de cada parte.

La erosión de la cooperación geopolítica tendrá efectos en todo el panorama de riesgos globales durante el medio plazo, incluida la contribución a un potencial policrisis de factores ambientales, geopolíticos interrelacionados y riesgos socioeconómicos relacionados con el suministro y demanda de recursos naturales.

El informe describe cuatro futuros potenciales riesgos centrados en torno a la escasez de alimentos, agua y metales y minerales, lo que podría desencadenar una crisis tanto humanitaria como ecológica: desde guerras por el agua y hambrunas, hasta continua sobreexplotación de los recursos ecológicos y una desaceleración en la mitigación y adaptación climática.

La mayoría de encuestados de la GRPS anticipan una volatilidad constante durante los próximos dos años como mínimo, con múltiples choques. Los encuestados son generalmente más optimistas sobre el plazo más largo.  De hecho, todavía hay una ventana para dar forma a un más futuro seguro mediante una preparación más eficaz.

Abordar la erosión de la confianza en los organismos multilaterales mejorará nuestra capacidad colectiva para prevenir y responder a las crisis transfronterizas.

Además, aprovechando la interconectividad entre los riesgos, reforzar la resiliencia en un área determinada puede tener un efecto multiplicador en la preparación general para otros riesgos relacionados. La inversión en resiliencia debe centrarse en soluciones que abordan múltiples riesgos, como la financiación de las medidas de adaptación y mitigación climática, o la inversión en áreas que fortalecer el capital humano y el desarrollo.


Algunos de los riesgos descritos en el informe de este año están cerca de un punto de inflexión. Este es el momento de actuar colectivamente, con decisión y con una perspectiva a largo plazo para forjar un camino hacia una sociedad más positiva, inclusiva y mundo estable.


Gráfico. Mapa de interconexiones de los Riesgos Globales

 

  Más Información

Acceso al Resumen ejecutivo del Global Risk Report

Acceso al Informe completo. Global Risk Report

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