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Se acerca mi jubilación: ¿Qué hago con mis planes de pensiones?

Deberás valorar tus necesidades a corto y medio plazo y considerar el impacto fiscal del rescate

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Se acerca mi jubilación: ¿Qué hago con mis planes de pensiones?

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Llegados los años previos a la jubilación, es momento de ocuparse de algunos aspectos: realizar estimaciones sobre la fecha en que podemos acceder a la misma, simulaciones sobre la cuantía de la futura pensión o realizar una revisión de nuestra estrategia de planificación financiera.

Entre estas últimas tareas, uno de los ámbitos particulares sobre los que deberemos prestar especial atención es la estrategia que vamos a seguir respecto a nuestros planes de pensiones. ¿Qué debemos hacer con ellos tanto en estos años previos a la jubilación como en los años inmediatamente posteriores?

Los años previos a la jubilación

Son años de especial relevancia en lo que a la planificación financiera de nuestra jubilación se refiere.

Después de años o, idealmente varias décadas ahorrando de manera privada para la jubilación, es esencial comprender que la prioridad en estos momentos es consolidar el ahorro que durante todos esos años hemos generado y, por tanto, posicionarlo en planes con un perfil de riesgo conservador. Si en los primeros años de ahorro y con la jubilación a unas décadas vistas podíamos permitirnos ser decididos en el perfil de ahorro porque el tiempo era nuestro aliado, en este momento la situación es la contraria: no dispondremos de margen para solventar las consecuencias de una inversión errónea y si no somos prudentes podremos poner en riesgo el ahorro que estimamos vamos a necesitar en la jubilación para complementar la pensión pública y alcanzar el nivel de vida deseado.

Por tanto, una de las medidas que inexcusablemente debemos tomar llegados los años previos a la jubilación es traspasar nuestro ahorro a productos conservadores con el fin de evitar riesgos innecesarios y consolidar el ahorro.

Otro punto que deberemos tener en consideración es si el ahorro acumulado se encuentra en línea con nuestras necesidades en la jubilación. Es posible que porque la evolución de los planes no haya sido la prevista o por habernos alejado de nuestros compromisos de aportación anuales, estemos alejados de aquella cantidad que estimamos va a ser necesaria para complementar la pensión pública durante nuestra jubilación.

En caso de encontrarnos en esta situación, podremos reforzar nuestras aportaciones a planes de pensiones hasta la jubilación e incluso más allá, ya que una vez jubilados es posible seguir aportando a planes de pensiones, con las mismas ventajas fiscales que en activo, con la única limitación de que una vez iniciado el cobro del plan por jubilación, las aportaciones realizadas a partir de entonces no podrán ser rescatadas por esta misma contingencia.

Dos tareas importantes con anterioridad a la jubilación: adecuar el perfil de riesgo del ahorro al de un inversor conservador y evaluar la adecuación del saldo en nuestros planes a nuestras necesidades en la jubilación, reforzando las aportaciones si fuera oportuno.

Tras la jubilación

Llega el momento en que cambiamos la nómina o ingresos como autónomo por la pensión de jubilación. A todos nos ocurrirá que sufriremos una merma en los ingresos, dado que la pensión no cubre el 100% de los ingresos en la última fase de la etapa activa. En España la pensión, en media, supone aproximadamente un 75% de dichos ingresos.

Debemos por tanto plantearnos recurrir a nuestro ahorro privado para complementar la pensión si queremos mantener el nivel de vida o nuestros planes en la jubilación lo requieren.

¿Qué hacemos con nuestros planes de pensiones? ¿Rescatarlos? ¿Mantenerlos? La primera cuestión que debemos resolver es establecer si necesitamos recurrir inmediatamente a ellos por tener necesidades en el corto plazo. De ser así, podremos ordenar un rescate en forma de capital, es decir, en un pago inmediato, de ese importe que vamos a necesitar, y considerar recuperar el resto en forma de rentas. En caso de no tener necesidades en el corto plazo, podemos posponer el rescate del plan, que seguirá evolucionando en función de la gestión del mismo, o iniciar el cobro en forma de renta.

¿Por qué es aconsejable primar el rescate en forma de renta? Por dos razones fundamentales:

  • Motivos fiscales: El rescate en cobro único concentra el impacto fiscal en el ejercicio en que realizamos el rescate, suponiendo un incremento importante en nuestra renta y teniendo en la mayor parte de los casos una elevada factura en términos de impuestos.
  • Motivos de planificación: Las rentas periódicas ayudan a planificarse, sobre todo en el caso de ir destinadas al complemento de otras rentas, como es este caso con la pensión pública de jubilación. Si nuestra pensión es de, por ejemplo, 1.500 euros mensuales, y estimamos unas necesidades monetarias mensuales de 2.000 euros, podemos ordenar un rescate en forma de renta mensual por valor de 500 euros. De este modo seremos más estrictos en el control de nuestro ahorro, con la ventaja de que el capital aún no rescatado seguirá produciendo en el plan.

 Recuerda las tres cuestiones importantes en el entorno de la jubilación: ¿Está mi ahorro en el perfil de riesgo adecuado? ¿Está el saldo de mi ahorro en concordancia con lo planificado y lo que estimo necesitaré en la jubilación? ¿Tengo necesidades de dinero a corto plazo y más allá del complemento mensual de la pensión ahora que me he jubilado?  

(*) Rafael Villanueva es Licenciado en Economía, Máster en Finanzas e Inversión Alternativa (FIA) y es experto en pensiones y planificación financiera de “Mi Jubilación”.

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