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Evita la frustración al ahorrar: Te enseñamos a planificarte para alcanzar tu sueño

Minimiza las posibilidades de desanimarte en tu proceso de ahorro siguiendo unas sencillas pautas que te explicamos

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Evita la frustración al ahorrar: Te enseñamos a planificarte para alcanzar tu sueño

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El camino del ahorro no es precisamente una senda exenta de dificultades. Es muy importante asumir que el proceso de ahorro implica un importante sacrificio: renunciar al consumo, la compra de bienes o el gasto en diversión presentes para aplazarlo a un futuro que muchas veces siquiera avistamos en el horizonte. Esto no es algo sencillo en la era de la “satisfacción inmediata” en la que vivimos donde con frecuencia prevalece el corto plazo sobre el largo plazo y la prisa sobre la paciencia.

La frustración es uno de los obstáculos que más a menudo nos encontraremos en el proceso de ahorro. Puede derivar de diversas causas: que se nos eche el tiempo encima, que no hayamos valorado bien el esfuerzo necesario o el plazo requerido, que hayamos errado a la hora de elegir un vehículo de ahorro que se revela inadecuado para nuestras necesidades o bien que no hayamos sabido determinar el perfil de riesgo al que debemos adecuarnos. Todos ellos son causa de uno de los hábitos que con más frecuencia se detecta en los ahorradores: Ponerse a acumular dinero sin haber hecho un análisis previo.

El gran error: No planificarse

La falta de planificación es probablemente la principal fuente de frustración en el camino del ahorro. Podemos pecar de, habiéndonos puesto unos objetivos razonables de ahorro, llevarlos a cabo de forma desordenada, de tal manera que no alcancemos las expectativas y tengamos la sensación de que todo el esfuerzo es en vano. También puede ocurrir que, siendo ordenados y constantes en el proceso de ahorro, nos encontremos también con la desagradable realidad de que no conseguimos acercarnos a los objetivos por el mero hecho de que nos hemos marcado metas poco realistas y poco alcanzables para nuestra capacidad de ahorro. Sigue los pasos básicos de todo proceso de planificación financiera para evitar caer en estas situaciones:

  • Define para qué quieres ahorrar y la cuantía que necesitas para dicho objetivo.
  • Establece el plazo del que dispones para conseguir el ahorro necesario.
  • Analiza los recursos de los que dispones (tu situación financiera presente) y de los que vas a poder disponer en el futuro (analiza tu esquema de ingresos y gastos y determina una cantidad de ahorro realista con la que puedas contar mes a mes).
  • Determina de qué forma vas a canalizar el ahorro y trata en función de ello de maximizar su rendimiento en función del plazo del objetivo y por tanto del riesgo que puedas asumir. ¿Planificas para la jubilación y eres joven? Opta por productos en los que puedas aspirar a una rentabilidad elevada en base al mayor riesgo que tu edad te permite asumir. ¿Necesitas ahorrar para un viaje dentro de unos meses? No tienes margen de maniobra y por tanto no debes asumir riesgos. Tu opción puede ser un producto sin riesgo como un depósito.
  • Comienza con tu proceso de ahorro y revisa periódicamente que vas por el camino correcto. En caso de que te desvíes del objetivo, revisa la estrategia. Recuerda que siempre pueden surgir imprevistos y que es buena idea tener margen en el presupuesto mensual para poder hacer frente a ellos. 

Por último, ten siempre en cuenta estos dos importantes consejos:

  • Ahorra de forma periódica. Idealmente, puedes domiciliar en tu cuenta todos los meses una aportación, como un recibo más. De esa forma, te aseguras la constancia que tan buenos resultados general en el proceso de ahorro.
  • Dale al ahorro la importancia que tiene. Considera que tus gastos mensuales deben ajustarse a la diferencia entre lo que ingresas y lo que tienes que ahorrar cada mes.

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07 de enero de 2019

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