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El gran dilema, ahorrar o no ahorrar: un caso concreto

Marta ha decidido ahorrar tan solo 79 euros mensuales desde los 34 años, y mantendrá la totalidad de sus ingresos en su jubilación. Pepi no ahorra, y tendrá que vivir con menos capital cuando ponga fin a su vida laboral.

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La crisis está dificultando el ahorro y, probablemente, y sobre todo si eres autónomo y enfrentas vaivenes en el negocio, te plantees si merece la pena hacer el esfuerzo de ahorrar o vivir el presente y dejar tu futuro financiero en manos del Estado. Veamos dos ejemplos que muestran que, con un ahorro mínimo de solo 79 euros mensuales a partir de los 34 años, es posible mantener el nivel de ingresos en la jubilación, algo que sin ese ahorro no se consigue.
 
Pepi y Marta son dos trabajadoras autónomas que han montado su propio negocio: una agencia de comunicación. Sus ingresos pasarán de los 15.600 euros que han recibido en sus dos primeros años de vida como autónomas, a 20.000 euros anuales. Las dos tienen 34 años, dos años cotizados a la Seguridad Social y residencia fiscal en Madrid.
 
Pepi dice que no necesita ahorrar para la jubilación y decide no aportar a un plan de pensiones. Sin embargo, una amiga de Marta le recomendó aportar a un plan de pensiones, aprovechando que sus ingresos han aumentado. Veamos lo que pasa.
 
En el primer caso, Pepi obtiene en su jubilación el 92% de los ingresos que obtenía en su vida laboral: si su salario previo a la jubilación eran 38.445 euros (considerando un aumento anual del 2%, al igual que el de la inflación), obtendrá del Estado 35.354, a través de 14 pagas anuales de 2.525 euros. Tan solo si hubiera ahorrado 869 euros al año, hubiera logrado ingresos en su jubilación idénticos a los de su vida laboral.
 
En el segundo caso, Marta, tras evaluar sus opciones, decide aportar a un plan de pensiones porque cree que el beneficio a largo plazo es atractivo. Aporta 79 euros mensuales y sin correr ningún riesgo en sus inversiones, con un perfil de inversión conservador y logra que sus ingresos en la jubilación sean del 100% de su salario anterior. Es decir, 38.446 euros anuales, de los cuales obtiene el 92% por la Seguridad Social (35.354 euros, como Pepi) pero la cantidad restante, un 8%, o 3.092 euros anuales, le llegan de su plan de pensiones.
 
A lo largo de esos años y con los 79 euros aportados cada mes, Marta ha logrado ventajas fiscales y además un capital de 61.500 euros que no tienen Pepi, y que, dividido entre los aproximadamente 20 años en que se estima la esperanza de vida tras la jubilación, le aportan ingresos extra anuales de entorno a 3.000 euros que le permiten mantener su nivel de vida.
 
Como conclusión, con este ejemplo, podemos ver claramente el beneficio de aportar desde joven a un plan de pensiones. Con una aportación de 79 euros al mes, Marta podrá llegar a aproximadamente 61.500 euros de capital en el momento de su jubilación. Con esta cantidad, completará su pensión pública y obtendrá el 100% de su último salario en activo. 

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